Al parecer, las canciones tristes podrían decir algo más sobre quien las escucha de lo que se pensaba hasta ahora. Un estudio publicado en el Journal of Intelligence concluye que las personas que tienden a escuchar música con letras melancólicas presentan, de media, niveles ligeramente superiores de inteligencia proyectada.
Para llegar a esta conclusión, los investigadores rastrearon la actividad en el celular de 185 participantes durante cinco meses a través de una aplicación diseñada específicamente para registrar sus hábitos musicales. En paralelo, los participantes realizaron pruebas que medían su razonamiento fluido, comprensión de vocabulario y conocimientos matemáticos, lo que permitió al equipo obtener una estimación de su capacidad cognitiva. En total, se analizaron 58.247 canciones.
Las letras revelan más que el género o el tempo
Uno de los hallazgos que más sorprendió al equipo fue el papel determinante de las letras frente a otros elementos musicales. La autora del estudio, Larissa Susst, explicó que "las letras de las canciones que la gente escuchaba resultaron más útiles para predecir la capacidad cognitiva que las características musicales". Es decir, que factores como el tempo o la tonalidad de una canción quedaron en un segundo plano.
En concreto, las letras con un tono emocional menos positivo fueron las que mostraron una asociación más consistente con puntuaciones cognitivas altas. Los autores del estudio vinculan este tipo de contenido con procesos de introspección y autorreflexión. También se asociaron con mayor capacidad cognitiva las canciones centradas en el presente, con un lenguaje honesto y referencias al hogar. En sentido contrario, quienes preferían letras con más vocabulario social y un lenguaje menos categórico tendían a obtener puntuaciones cognitivas más bajas.
Otro dato llamativo fue que los oyentes de música grabada en estudio mostraron puntuaciones cognitivas superiores a los que preferían grabaciones en vivo, y que escuchar más música en general, así como canciones en idiomas distintos al alemán, lengua materna de los participantes, también se asoció con una mayor capacidad cognitiva.
Aún así, los propios autores del estudio son cautelosos con el alcance de sus conclusiones. El estudio reconoce que su "rendimiento predictivo fue modesto" y que la variación en inteligencia proyectada fue relativamente pequeña. Susst subrayó que estos efectos, por sí solos, "probablemente no son lo suficientemente sólidos como para ser prácticamente útiles", y que su valor real emergería si se combinaran con otros muchos tipos de datos de comportamiento.

